Manantial Virgen de Cocharcas de Matapuquio, en Ahuac, Chupaca: aguas subterráneas de calidad excepcional y devoción mariana centenaria en Junín, Perú.
En el barrio de Matapuquio, a poco más de seis kilómetros de la ciudad de Chupaca y a 3 370 metros sobre el nivel del mar, dos ojos de agua subterránea emergen con una calma que contrasta profundamente con la devoción que despiertan. El Manantial Virgen de Cocharcas de Matapuquio es uno de esos sitios donde la naturaleza y la fe se funden sin que nadie pueda decir con certeza cuándo ocurrió esa unión. Sus aguas brotan en un espacio de 2 500 m², ligeramente alcalinas y a una temperatura constante de 12 °C, y llevan décadas atrayendo a miles de peregrinos que cruzan todo el Perú para beber de ellas o simplemente contemplar el lugar donde, según cuenta la tradición local, la Virgen dejó su huella entre las piedras.
El sitio pertenece al distrito de Ahuac, provincia de Chupaca, región Junín, y forma parte de esa geografía altoandina donde los eucaliptos y los quinuales crecen entre praderas que en septiembre se llenan de romería. La Virgen de Cocharcas —venerada en el Perú entero desde finales del siglo XVI— tiene aquí uno de sus santuarios más singulares: no una iglesia centenaria tallada en piedra, sino un manantial vivo cuyas aguas presentan, según análisis fisicoquímicos, excelente calidad para el consumo humano. Cada año, el Manantial Virgen de Cocharcas de Matapuquio convierte la segunda quincena de septiembre en el período más animado de toda la provincia, con miles de devotos llegando en caravanas desde Lima, Huancayo y Ayacucho.
Historia del Manantial Virgen de Cocharcas de Matapuquio
La devoción que rodea a este manantial comenzó mucho antes de que el propio barrio de Matapuquio fuera conocido más allá del distrito de Ahuac. Para entender su origen hay que remontarse a finales del siglo XVI, cuando un indígena del Altiplano llamado Sebastián Quimicchi recibió, según la tradición oral, un milagro atribuido a la Virgen de Copacabana, venerada en la orilla del lago Titicaca. En señal de gratitud, Quimicchi encargó al escultor Tito Yupanqui —descendiente directo de la nobleza incaica— la talla de una imagen que replicara a la Virgen de Copacabana para ser venerada en su tierra natal. Esa figura llegó en 1598 al pueblo de Cocharcas, en la actual provincia de Chincheros, Apurímac, y el santuario que se construyó a su alrededor se convirtió en uno de los primeros santuarios marianos de América del Sur.
Con los siglos, la devoción se extendió desde Apurímac hacia el centro del Perú. Comunidades de Junín como Sapallanga y Orcotuna, en Huancayo, adoptaron a la Virgen de Cocharcas —conocida cariñosamente como Mamacha Cocharcas— como patrona propia, y las festividades en su honor comenzaron a multiplicarse por toda la región. En ese contexto llegó el momento que cambió la historia del manantial de Matapuquio: en el año 1983, una vecina del barrio encontró entre las piedras del manantial una roca que, según describió, presentaba de forma enteramente natural el relieve de la Virgen María. El hallazgo corrió de boca en boca por el distrito y encendió la devoción que hoy moviliza a miles de fieles cada septiembre.
Desde entonces, la comunidad fue organizando y mejorando el espacio de manera progresiva. Se construyó una capilla moderna con vista panorámica sobre el valle, se trazaron senderos y escalinatas empedradas, se instaló una explanada de acceso decorada con esculturas de la Morenada de Ahuac —la danza regional por excelencia—, y se colocó una estela de bienvenida en la entrada. Desde 1992, la Junta Vecinal del Barrio Matapuquio, con apoyo del Comedor Popular Virgen de Cocharcas, administra el lugar en nombre de la Comunidad Campesina de Ahuac, que es propietaria del terreno.
Las Aguas Sagradas y la Celebración de Septiembre
Lo que distingue al Manantial Virgen de Cocharcas de Matapuquio de cualquier otro sitio de devoción mariana de la región es precisamente que el elemento central de veneración es el agua. No hay una imagen suntuosa en un altar de oro; lo que los peregrinos buscan son los dos brotes que emergen del suelo a 12 °C permanentes y que presentan una composición ligeramente alcalina. Los estudios fisicoquímicos realizados al manantial han confirmado su aptitud para el consumo humano, mientras que la medicina andina le atribuye propiedades concretas: curar el susto —mal reconocido en la tradición cultural que afecta al sistema nervioso—, fortalecer las defensas del organismo y revitalizar el cuerpo. Muchos visitantes llegan con recipientes vacíos y regresan cargando el agua como si fuera una forma de bendición en estado líquido.
El espacio donde brotan los manantiales abarca 2 500 m² y está rodeado de vegetación característica de la zona quechua: eucaliptos que proyectan sombra sobre los senderos, quinuales (Polylepis), saucos, tunas y plantas ornamentales que colorean el entorno con tonos que cambian según la estación. En septiembre, cuando la festividad convoca a la mayor congregación del año, el ambiente se transforma por completo. El día 13 de septiembre se realiza el rito de la ofrenda andina en el propio manantial, una ceremonia en la que se agradece a la tierra y al agua antes de los festejos principales. Entre el 13 y el 19 de septiembre la celebración concentra a miles de devotos; los registros de 2025 indican 1 710 excursionistas locales solo los domingos de ese mes, una cifra que no incluye a los peregrinos llegados de otras regiones durante los días centrales del festival.
La Morenada de Ahuac es la danza que da carácter visual a toda la festividad. Con raíces que mezclan influencias africanas y andinas, los grupos de danzantes visten elaboradas máscaras, tocados de plumas y chaquetas bordadas que tardan meses en confeccionarse. El ritmo de las bandas de bronces se escucha desde kilómetros y acompaña las procesiones que recorren el barrio de Matapuquio en honor a la Virgen.
Lugares de Interés en el Manantial Virgen de Cocharcas de Matapuquio
- Los Dos Ojos de Agua: El corazón del sitio. Dos brotes de agua subterránea que emergen con fuerza en el centro del recinto. Muchos visitantes llenan recipientes para llevar el agua consigo; otros simplemente se sientan a orillas a contemplar la corriente.
- Capilla Panorámica: Una capilla moderna construida en la ladera por encima de los manantiales, que ofrece vistas amplias sobre el valle de Chupaca y las cumbres circundantes. Es el punto de mayor altitud del recinto y el lugar donde se realizan las misas durante la festividad.
- Senderos Empedrados y Escalinatas: Un recorrido bien trazado conecta la entrada del recinto con la capilla y los manantiales, bordeado por plantas ornamentales y eucaliptos que filtran la luz de la mañana.
- Esculturas de la Morenada de Ahuac: Figuras en tamaño real ubicadas en la explanada de acceso que representan los personajes emblemáticos de la danza más identitaria del distrito, con detalles de vestuario reproducidos con fidelidad.
- Estela de Bienvenida: Un monolito de piedra en la entrada que resume la historia y el significado religioso del manantial, especialmente útil para el visitante que llega por primera vez sin guía.
Recomendaciones para Visitar el Manantial Virgen de Cocharcas de Matapuquio
- Mejor época: El sitio es visitable todo el año, pero la experiencia más intensa ocurre entre el 13 y el 19 de septiembre, durante la festividad central. Si prefieres calma y buena visibilidad, los meses de mayo a agosto ofrecen el clima seco y los cielos despejados más favorables para la fotografía.
- Ropa adecuada para la altitud: A 3 370 msnm las temperaturas caen rápidamente después del mediodía incluso en verano. Lleva una chaqueta o polar, calzado cómodo con buen agarre, y ropa impermeable si visitas en meses de lluvia (diciembre–marzo).
- Aclimatación al soroche: Si llegas directamente desde Lima, tómate al menos medio día de descanso en Chupaca antes de subir al manantial. Camina sin apresurarte, bebe agua con frecuencia y evita el alcohol durante las primeras horas en la sierra.
- Agua del manantial: El sitio cuenta con agua potable. Si deseas probar el agua del manantial directamente, lleva un recipiente limpio y hermético; la calidad fisicoquímica ha sido confirmada, pero es prudente ser cauteloso con el contenedor.
- Fotografía: El mejor momento para fotografiar el manantial y la capilla es entre las 9 y las 11 de la mañana, cuando la luz lateral resalta las texturas del empedrado, la vegetación y las esculturas de la Morenada.
- Respeto religioso: Este es un lugar de culto activo. Durante ceremonias y rituales, mantén silencio, no obstaculices el paso de devotos con ofrendas y apaga el flash si hay misas en curso.
- Sin alumbrado eléctrico: El recinto no dispone de luz eléctrica, así que planifica la visita para salir bien antes de las 5:00 p.m.
- Servicios a mano: El sitio tiene agua potable y explanada de acceso, pero no cuenta con alcantarillado. Los servicios de alimentación y alojamiento están disponibles en Chupaca, a solo quince minutos en vehículo.
¿Cómo Llegar al Manantial Virgen de Cocharcas de Matapuquio?
Lima – Chupaca
Desde Lima, la ruta principal sigue la Carretera Central hacia el este. El trayecto de aproximadamente 277 km atraviesa el abra de Anticona —popularmente conocido como Ticlio, a 4 818 msnm—, luego desciende hacia La Oroya y continúa por la meseta central hasta llegar a Chupaca. En bus, el viaje dura entre 4 y 5 horas dependiendo del tráfico en la sierra. Varias empresas de transporte salen desde los terminales de Lima con destino Huancayo, desde donde existen combis y colectivos directos a Chupaca.
Chupaca – Ahuac – Matapuquio
Desde la Plaza Independencia de Chupaca, sigue la vía asfaltada en dirección al distrito de Ahuac: son 5.5 km que en automóvil particular o combi se recorren en aproximadamente 12 minutos. Una vez en la Plaza Principal de Ahuac, quedan solo 870 metros adicionales por vía asfaltada —unos 3 minutos más en vehículo— hasta el barrio de Matapuquio, donde se ubica el manantial. El acceso es completamente practicable en cualquier época del año.
Preguntas Frecuentes sobre el Manantial Virgen de Cocharcas de Matapuquio
¿Cuánto tiempo se necesita para visitar el Manantial Virgen de Cocharcas de Matapuquio?
Una visita completa al recinto, que incluye los manantiales, la capilla, los senderos empedrados y las esculturas de la Morenada, puede completarse cómodamente en entre 1 y 2 horas. Si coincides con la festividad de septiembre, conviene reservar medio día completo, ya que las actividades religiosas, las procesiones y las presentaciones de danza se extienden a lo largo de toda la jornada.
¿Se puede visitar el Manantial Virgen de Cocharcas de Matapuquio todo el año?
Sí. El sitio permanece abierto los 365 días del año. La experiencia varía según la temporada: en los meses secos de mayo a agosto el clima es estable y los cielos más despejados; en la época de lluvias (diciembre–marzo) el paisaje luce más verde pero los senderos pueden volverse resbaladizos. El punto de mayor animación es la segunda quincena de septiembre, durante la festividad central.
¿Cuánto cuesta la entrada al Manantial Virgen de Cocharcas de Matapuquio?
El ingreso es libre y gratuito. No se cobra tarifa de entrada en ningún período del año.
¿Qué tan difícil es el acceso al Manantial Virgen de Cocharcas de Matapuquio?
El acceso es sencillo. Toda la ruta desde Lima hasta Matapuquio sigue vías completamente asfaltadas. Dentro del recinto, las escalinatas empedradas pueden ser algo pronunciadas en algunos tramos, lo que requiere algo de cuidado en adultos mayores o personas con movilidad reducida, pero en general no representa una dificultad significativa para la mayoría de los visitantes.
¿Hay servicios turísticos cerca del Manantial Virgen de Cocharcas de Matapuquio?
Sí. La ciudad de Chupaca, a 6.37 km del manantial, ofrece hoteles de hasta tres estrellas, hostales, restaurantes, cafeterías, agencias de viaje y tiendas de artesanía. Chupaca es la base logística más conveniente para organizar la visita al manantial y recorrer otros atractivos de la provincia.
Horario
- Lunes a domingo: 9:00 a.m. – 5:00 p.m.
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Precio de Entrada
- Entrada libre
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