El jardín, también conocido como Carmela, está ubicado en la antigua hacienda Barraza en la zona dulce de Laredo, a tan solo 15 minutos de Trujillo.
El Jardín de los Sentidos, también conocido como “Carmela”, está ubicado en la antigua hacienda Barraza en la zona de Laredo, a solo 15 minutos de Trujillo. Es un verdadero centro de recolección, investigación, cultivo y conservación de especies naturales con un diseño que lo convierte en mucho más que un jardín botánico: es un espacio terapéutico, inclusivo y culturalmente rico que mezcla la sabiduría de las culturas precolombinas con el paisajismo moderno.
El Jardín de los Sentidos fue creado por el peruano Raúl Silva tras un largo proceso de investigación y viajes por el mundo. La idea central es que el jardín sea accesible y significativo para personas con discapacidad visual, quienes pueden recorrerlo guiados por los aromas, texturas, sonidos y temperaturas de las plantas en lugar de depender únicamente de la vista.
Una historia de inspiración y dedicación
Raúl Silva, el creador del jardín, viajó extensamente por Europa y América aprendiendo sobre jardines terapéuticos y espacios inclusivos. Al regresar al Perú, decidió crear un espacio que combinara tres elementos que consideraba fundamentales: la inclusión de personas con discapacidad visual, el rescate de las plantas medicinales y sagradas de las culturas precolombinas peruanas, y la creación de un espacio de sanación emocional y espiritual para todos los visitantes.
Raúl vio el jardín como un museo vivo —de ahí que lleve el nombre de Museo Jardín— donde las plantas son las piezas de una colección que no solo se puede contemplar sino también oler, tocar y escuchar. Lleva más de 30 años en funcionamiento en territorio trujillano, convirtiéndose en uno de los espacios turísticos alternativos más singulares del norte del Perú.
Diseño inspirado en las culturas precolombinas
Una de las características más llamativas del Jardín de los Sentidos es que su diseño hace referencia directa a las culturas precolombinas del norte del Perú, especialmente a la civilización Chimú, cuya capital fue Chan Chan, ubicada a pocos kilómetros del jardín.
Las plantas están organizadas según los puntos cardinales, siguiendo el sistema de orientación de las culturas andinas:
- Al sur: las plantas luminosas (de flores amarillas y doradas)
- Al norte: las plantas de flores blancas (asociadas a la pureza y la sanación)
- Al oeste: las plantas de colores fríos (azules, malvas y violetas)
- Al este: las plantas más cálidas (rojas, naranjas y amarillas intensas)
Partes de la estructura arquitectónica del jardín están inspiradas en los frisos y diseños del Palacio de Chan Chan, el gran complejo de la cultura Chimú declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO. Esta conexión con la herencia cultural local le da al jardín una dimensión histórica que va más allá de la simple botánica.
El recorrido sensorial
El recorrido comienza en un área conocida como el anfiteatro, donde los visitantes son invitados a realizar ejercicios de respiración y concentración para preparar sus sentidos para la experiencia que sigue.
La experiencia acústica: en la siguiente etapa, los visitantes escuchan el canto de los pájaros, el susurro del viento entre las hojas y el sonido del agua. Estos estímulos sonoros son especialmente significativos para las personas con discapacidad visual, que los usan para orientarse en el espacio.
La experiencia olfativa: el corazón del jardín es la zona de plantas aromáticas: hierbabuena, lavanda, romero, manzanilla, albahaca y decenas de plantas medicinales nativas que llenan el aire de aromas intensos. Los visitantes son invitados a frotar suavemente las hojas entre sus dedos para liberar los aceites esenciales.
La experiencia táctil: las texturas de las plantas son otro elemento central del recorrido. Hojas ásperas y lisas, tallos espinosos y suaves, cortezas rugosas y finísimas raíces crean un mapa táctil del reino vegetal.
Las plantas medicinales sagradas: el recorrido finaliza entre las plantas medicinales más sagradas de las tradiciones andinas y amazónicas: la muña, el matico, la chancapiedra, el boldo y otras con propiedades terapéuticas documentadas por siglos de uso. Los guías explican las propiedades de cada planta y su uso en la medicina tradicional del norte del Perú.
Inclusión y accesibilidad
El Jardín de los Sentidos ha recibido visitas de asociaciones y grupos de personas ciegas de todo el Perú y de otros países. El fundador estableció desde el principio que las personas con discapacidad visual no pagarían entrada, reconociendo que el jardín fue diseñado especialmente para ellos.
Los testimonios de visitantes ciegos son especialmente conmovedores: muchos relatan que la experiencia de recorrer el jardín con sus otros sentidos les proporciona una dimensión de contacto con la naturaleza que rara vez pueden experimentar en espacios convencionales.
¿Cómo llegar?
Trujillo - Jardín de los Sentidos
Bus 40 minutos aprox.
Horario
-
Miércoles - Lunes: 9:30 a 17:30
-
Referencial
Precio de Entrada
-
Adulto S/30.00 soles
-
Niños S/10.00 soles
-
Referencial